MEDIENARCHIV 21.10.98

 
El Madrid golea en el desierto

 
Robert Jarni celebra uno de sus dos goles al Sturm Graz (JULIO PALOMAR)

 
REAL MADRID 6-STURM GRAZ 1

REAL MADRID
Illgner *, Panucci *, Hierro 0, Sanchis 0, Roberto Carlos *, Seedorf 0, Jarni ***, Karembeu 0, Raúl *, Mijatovic, Savio **
Cambios: Jaime por Karembeu (min. 46) *, Suker por Mijatovic (min. 75) s.c., Guti por Raúl (min. 81) s.c.

STURM GRAZ
Sidorczuk *, Schupp *, Neurkirchner 0, Foda *, Popovic *, Maehlich 0, Schopp *, Posch *, Reinmayr *, Vastic *, Haas *
Cambios: Kosijan por Neurkirchner (min. 68) *, Martens por Schupp (min. 89) s.c.

Arbitro: Graham Barber (Inglaterra) *
Tarjeta amarilla: Panucci, Hierro, Sanchis, Schopp y Neurkirchner.
Goles: 0-1: Vastic (min. 8). 1-1: Savio (min. 13). 2-1: Raúl (min. 21). 3-1: Jarni (min. 61). 4-1: Popovic (min. 67, en propia puerta). 5-1: Jarni (min. 80). 6-1: Savio (min. 90).
Incidencias: Santiago Bernabéu. Alrededor de 17.000 espectadores.


CARLOS TORO
MADRID.- Jarni otra vez. Como en Zaragoza. Jarni, sí, pero en esta ocasión no como un Gordillo redivivo, sino como un Puskas resucitado. Un izquierdazo desde muy fuera del área, grosero en su potencia y sutil en su colocación, apuntilló al Sturm Graz y terminó con el leve amago de incertidumbre que merodeaba por el desierto del Bernabéu.

Ese gol supuso la frontera que dividió las dos partes futbolísticas, que no cronológicas, del encuentro. La primera duró hasta el minuto 61, el del gol. La segunda, hasta el final.

Hasta entonces, las cuencas semivacías del Bernabéu habían contemplado el triunfo momentáneo del Madrid en un partido de diminutivos: lentito, blandito (a pesar de tres tarjetitas), corrientito... que no aumentaba las virtudes de los blancos ni disminuía sus defectos.

Castigo.- El gol que recibió el Madrid en el minuto siete constituyó el enésimo castigo por sus enésimos pecados a una defensa que unía una cierta desidida (o complejo de superioridad) a sus conocidas (¿y temporales?) insuficiencias de esta temporada en la Liga de casa y en la Champions. El Sturm Graz, ¡vaya por Dios!, tenía que marcar su primer gol en la Champions League precisamente en el Bernabéu, en cuyo césped florecen las esperanzas para los rivales.

Sin embargo, casi todo el partidito se desarrollaba en el campo austriaco, sin que ello supusiera aluvión de juego por parte del Madrid. La situación respondía a una consecuencia inevitable: la de la diferencia de tonelaje futbolístico entre los dos equipos. Acomodado a su peso, el Madrid no se esforzaba mucho por hacer más, convencido de la irremediabilidad de su victoria. Y el Sturm no podía hacer mucho más.

El comienzo del segundo tiempo profetizó el cambio cuantitativo más que cualitativo del partido. Los austriacos aumentaron su dotación adelante. Haas ya no estuvo tan solo. Pero semejante osadía los condujo a la perdición definitiva, sancionada por la brutal belleza del gol de Jarni. Savio se desplazó más a la izquierda, donde hace mucho daño, y propició el gol en propia puerta de Popovic, ex jugador del Almería.

Lo que sucedió después y hasta el epílogo fue la conclusión exacerbada de la orgía goleadora en medio de un juego que la justificaba a medias. El Madrid, en un partido más aritmético que gramático, es decir, con el pragmatismo por encima de la brillantez, fue el de siempre: un torrente por la izquierda y un arroyuelo por la derecha. Y la confirmación de la bestial eficacia individual, aunque esta vez frente a un grupo indefenso. Y las dificultades de una defensa que permitió un gol, dos palos y algunos atrevimientos excesivos a un equipo tan casto e ingenuo como Heidi.

 


Hiddink dio el golpe en el vestuario

 

CARLOS E. CARBAJOSA

MADRID.- Guus Hiddink dio el golpe en el vestuario. El entrenador del Real Madrid vivió ayer durante el descanso del partido sus momentos más vibrantes y tensos desde que se hizo cargo del Real Madrid.

Su enfado era enorme y exigió al grupo y a determinados jugadores que corrigieran los errores que se habían producido en el vestuario. Llevó permanentemente el peso de la reflexión de lo que había ocurrido en la primera mitad, y los jugadores salieron con otro talante, con mayor determinación y con menos relajación que en el primer tiempo. El relato de lo que ocurrió rompe la teoría que señala a Hiddink como un entrenador sin excesivo peso en la plantilla.

En la rueda de prensa, Hiddink dedicó casi toda su intervención a hablar del rendimiento de sus jugadores en la segunda parte del encuentro: «Estoy contento por el juego en la segunda parte. Hemos visto algunos golazos algunos golazos en este tiempo», dijo el técnico.

El holandés no sólo habló de resultado y goles: «No hay que cubrir todo con una manta, no hay que sacar las cosas de la realidad. Al principio, el Sturm nos agobió, como hizo en Milán con el Inter. Sus jugadores saben desmarcarse bien, y por eso tuvimos que corregir muchas cosas en el descanso, sobre todo para minimizar los huecos. Tras su gol me preocupó mucho resolver el problema de la disciplina táctica, que hay que mantener para evitar dejar espacios».

Respeto a los centrales.- Respecto a la reiterada imagen debilitada de su equipo en labores defensivas, Hiddink rompió una lanza por sus dos centrales: «La defensa no son sólo ellos. La defensa tiene que estar edificada en el resto de las líneas. Todo el peso no recae sobre ellos».

Sobre la frialdad con la que la afición del Real Madrid presenció el encuentro, Hiddink dijo que un partido de Copa de Europa «debería ser más caliente, pero para hacer reaccionar al público primero hay que hacer reaccionar al equipo», comentó, recuperando uno de los más usados latiguillos de su antecesor Jupp Heynckes.

Sin milagro.- Su colega, Ivica Osim, pasó el trago de la rueda de prensa como pudo. Tras el varapalo que se llevó su equipo, tuvo que referirse a las oportunidades falladas por sus jugadores y a la diferencia de sello entre el su equipo y el del Real Madrid.

«No ha habido milagros, ya dije que era muy complicado. Espero que esto sea una lección».

Reproches en el césped y reparos fuera

 

C.E.C.

MADRID.- La tensión entre los jugadores del Real Madrid se palpó y fue especialmente evidente en algunas fases de la primera parte. Clarence Seedorf se llevó la peor parte y fue el centro de las miradas y las quejas de algunos de sus compañeros, que le recriminaban determinadas acciones. Hierro, Sanchís, Seedorf, Panucci... casi todos se reclamaban cosas los unos a los otros.

Fue Seedorf el que trató el asunto al salir del vestuario: «Sí, sé que hay críticas sobre que recibimos goles tontos y eso, y que se critica a la línea defensiva, pero lo que yo digo es que la defensa empieza en la delantera».

Sobre las palabras que se cruzaron sus jugadores sobre el césped, Guus Hiddink, lanzó un cable: «Me gusta que hablen entre ellos porque eso significa que tienen capacidad para corregir los errores».

Recaudación. La recaudación del encuentro fue una de las más bajas que recuerda el Real Madrid en encuentros de la Liga de Campeones o en cualquier otra competición europea. Los aficionados del Real Madrid se dejaron 60 millones de pesetas. El aspecto de las gradas era casi desolador, y algunos jugadores lamentaron privadamente este hecho.

Lorenzo Sanz restó importancia: «Con la televisión en directo... Creo que de los partidos del grupo, éste era el que menos emoción suscitaba».